lunes, 9 de julio de 2012

Historiografia boliviana



América, una mirada volcada a la historia


El Instituto Panamericano de Geografía e Historia difunde la Historia de la historiografía de América 1950-2000, una visión panorámica renovada de todo el continente.

La Razón / Carmen Beatriz Loza - Historiadora y demógrafa, INBOMETRAKA

00:00 / 01 de julio de 2012

L a imagen que proyecta Latinoamérica al mundo es tal vez la de sociedades con la mirada volcada al pasado. Habría una especie de obsesión por la revisión constante de su historia, según el periodista argentino Andrés Oppenheimer. La publicación de la Historia de la historiografía de América 1950-2000 es una oportunidad única para verificar ese fenómeno característico. Además, es una ocasión para conocer de manera precisa y fidedigna el camino recorrido por la ciencia histórica y ubicar a la historiografía actual con respecto a las obras que le precedieron. Más precisamente, tener una “visión de conjunto de las imágenes reales e imaginarias construidas sobre el pasado de América en la segunda mitad del siglo XX”. De esa manera, llenar el vacío de información acerca de cuánto, cómo y por qué se ha escrito tanta historia. Interrogantes que apuntan a reflexionar acerca de las fortalezas de la disciplina, al tiempo de tomar conciencia  de las insuficiencias en la manera de pensar y hacer investigación del pasado.
La obra
Compuesta por tres volúmenes independientes, aparecidos entre 2009 y 2011, Historia… es calificada por el prologuista Miguel León Portilla como “una especie de toma de conciencia, amplia y afortunada que será frecuentemente consultada, por no decir de obligada consulta porque existe la posibilidad de sumergirse en una amplia gama de temas historiográficos de varias regiones y países del continente”.  
Cobra así relevancia no sólo debido al desarrollo del tema, al periodo tratado, sino también al fuerte sustento documental que la nutre.
Dedica su atención, por separado, a la producción historiográfica en América del Norte, Centroamérica y América Andina. Ese conjunto de 1.056 páginas ha sido recogido, recientemente, en un CD interactivo. El Instituto Panamericano de Geografía e Historia persigue generar de esta manera mayor difusión, tanto entre profesionales como en el público interesado.
Veinticinco historiadores profesionales, bajo la coordinación general de Boris Berenzon Gorn -historiador mexicano- y Georgina Calderón Aragón -geógrafa mexicana-, lograron establecer ese enorme corpus coordinado y publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Se trata de un ejercicio que da cuenta del estado actual de la historiografía de nuestro continente, tomando en cuenta la innegable importancia de las obras pasadas.
¿Cuál es el concepto de historiografía que domina en la obra? Se ha asumido el de historiografía como retórica del TiempoEspacio, tomando la más reciente definición de Helena Beristáin, que se apoya en el pensamiento de Immanuel Wallerstein. A partir de ello y de las líneas generales planteadas por los coordinadores, se buscó que cada uno de los autores, adscrito a determinada región, refleje su propia retórica de la historiografía. Por ello, los coordinadores afirmaron que el propósito deliberado fue tener “un concierto de voces de las posibilidades de la heterodoxia”, debido a que “no existe otra forma de plantearse una investigación tan disímbola como lo es nuestro propio continente”. Así las cosas, desde el principio estamos advertidos de los contrastes existentes entre las contribuciones, razón por la cual no existe homogeneidad de criterios y menos formas narrativas comunes.
¿Por qué centrarse entre 1950-2000? En primer lugar, porque se debía completar la visión que se tenía de la primera mitad del siglo XX, presentada por los historiadores mexicanos Silvio Zabala y Leopoldo Zea. Luego, porque es un periodo en el que se crean nuevas instituciones que impulsan la profesionalización y, finalmente, porque los numerosos eventos históricos condujeron a los investigadores a repensar los enfoques de las historias de sus respectivos países.
América del Norte. El primer volumen, coordinado por Boris Berenzon Gorn y Georgina Calderón Aragón, reúne la producción de 22 autores dedicados a la historiografía de Norteamérica. Ellos tocan independientemente la historiografía diplomática; la geografía histórica; la cultura, las mentalidades y el inconsciente; los movimientos indígenas campesinos; la política; la región; la visual; los derechos humanos, el género y el patrimonio.
¿Qué significado tuvo este primer volumen? Una ruptura, según el historiador mexicano Enrique Semo, que acabó con el mito del pasado de dividir la América en dos continentes: América del Norte (anglosajona y francófona) y América del Sur o Latinoamérica (hispanófona). Esa división que no tiene justificación geográfica -insostenible en tiempos de globalización- deja a Centroamérica fuera, a pesar de representar una parte de México. De tal suerte que esa división juzgada arbitraria, falsa y nociva fue abandonada en la obra. Al igual que la idea vehiculada en numerosa bibliografía estadounidense, en la que se sostiene que “el océano Atlántico ha sido el corredor de intercambios espectaculares de gente, tecnologías e ideas, que permite estudiar Europa y Norteamérica como una unidad”, y dejando Latinoamérica como “otra civilización con rasgos muy diferentes”.
Como señala Enrique Semo, en la obra se demuestra que no hay razón plausible para dividir el continente en dos. La realidad contemporánea ha hecho añicos aquella afirmación. Gracias a los trabajos de Patricia Eugenia de los Ríos y Julián Castro Rea, se comprende que las relaciones del norte y el sur del continente han estado entrelazadas históricamente desde hace mucho.
La elección de balances historiográficos temáticos impide tener una visión de conjunto de la historiografía del norte. La fuerza, sin embargo, consiste en la posibilidad de penetrar en el detalle de las publicaciones por ámbitos de estudio. Por ejemplo: conocer las diversas fases de la consolidación de los estudios de género como reflexión de las mujeres mexicanas y explorar las miradas metodológicas de los estudios sobre el campesinado revolucionario que hoy siguen las autonomías indígenas.
Centroamérica. Francisco López Solano es el responsable del segundo volumen que apunta a ver las coincidencias en el pensamiento histórico en la región centroamericana. Este historiador, de entrada subraya la existencia en Costa Rica de una sólida producción histórica fruto de una activa comunidad de estudiosos sometidos a una evaluación periódica. Mientras, Miguel Ángel Herrera insiste en presentar la estrecha relación entre historia y política en Nicaragua. Más precisamente, en la modalidad histórico-discursiva desde el centro de la cultura que moldea el poder político.
Por su parte, José Eduardo Cal Montoya muestra los cambios en las temáticas históricas al calor de la convulsión sociopolítica de su país. A diferencia de ello, Fina Viegas insiste en el carácter exploratorio de su ensayo destinado a mostrar el contexto bibliográfico, archivístico e institucional.
Finalmente, está el caso de Honduras que, a pesar de su reducida comunidad de historiadores, ha logrado descentrar el trabajo histórico e ingresar a un revisionismo cuyos frutos son muy interesantes para el resto del continente americano.
América Andina. El tercer volumen fue coordinado por el historiador peruano Teodoro Hampe Martínez, quien ha estimulado la elaboración de una historiografía por país, dejando en libertad a los seis autores invitados a optar por la metodología y la forma narrativa que más les convenga. Se crean de esta suerte contrastes como rasgo de diversidad y riqueza. Mientras algunos autores prefieren simplemente listar la bibliografía más relevante, como hace Antonio Cacua Prada de Colombia, otros prefieren una aproximación cuantitativa para ofrecer estadísticas de la producción de libros y de historia para establecer coyunturas (como hace la autora del presente artículo, Carmen Beatriz Loza, de Bolivia).
Lo hecho contrasta con los análisis más clásicos destinados a ofrecer panoramas de síntesis, en los que interviene tanto la producción de los países como la americanista, según hacen notar Teodoro Hampe Martínez del Perú, Jorge Núñez Sánchez del Ecuador y María Elena González de Luca de Venezuela.
Casi en todos los casos se verifica la trama entre instituciones dedicadas al quehacer histórico como las academias, universidades, editores y miembros de los comités de revistas. Esa trama ha sacado a luz la necesidad de formalizar un colegio o gremio de historiadores profesionalizados para afirmar el campo histórico y afianzar el rol del historiador en la sociedad, sobre todo en vista de que está siendo permeado por abogados, politólogos y, muy recientemente, invadido por comunicadores sociales.  En términos generales, en los Andes se abandonó el positivismo histórico debido a la incorporación de nuevas corrientes o escuelas de pensamiento que se han presentado a lo largo de generaciones. La fuerte influencia francesa de la Escuela de los Annales y las tendencias desarrolladas por los estadounidenses marcaron a los historiadores latinoamericanos, los que cambiaron de preferencias temáticas. Por ejemplo, se produjo el abandono paulatino de la historia política y militar para pasar al auge de la investigación de la historia económica y social en el Perú, Ecuador y Venezuela. Aunque el Perú, a pesar de todos los cambios, mantuvo, durante más de 30 años, una investigación histórica marítima de alta calidad.
La revisión temática permite ver que los historiadores asumen la historia como aquella que “va más allá de lo que acontece en el plano oficial y en la necesidad por formular aportes en otros planos de la vida social”. A pesar de ello, se evidencia un desequilibrio en el apoyo para la publicación de los trabajos y la investigación de largo aliento.
En suma, la Historia de la historiografía de América 1950-2000 permite matizar la visión de Andrés Oppenheimer. No en todos los países existen las condiciones para la producción histórica. Los contrastes son muy grandes debido al grado de institucionalización y de consolidación del campo histórico. La falta de espacios de trabajo y de incentivos impide un desarrollo armonioso en las Américas.

viernes, 1 de junio de 2012

Publicaciones del CEPAAA

La linea editorial del CEPAAA tiene cuatro títulos lanzados al publico lector que son las siguientes:
Serie: Archivos y Bibliotecas
Luis Oporto Ordoñéz Archivos militares de Bolivia. Historia y organización archivística (2011)
Fabiola Carla Nina López Archivos gráficos (carteles) de Bolivia. Historia y tratamiento archivístico del Archivo de la Fundación de la Cinemateca Boliviana (2011)
Liz Ximena Quiñones Vargas Directrices para la descripción archivística en el Archvio centra de la COMIBOL (2011)
Serie: Educación y Pedagogía
Ramiro Fernández Quisbert Didáctica de la Historia y las Ciencias Sociales para la educación boliviana (2011)
Los interesados pueden dirigirse a los siguientes correos elctrónicos:
lapesadahistoria@hotmail.com
lapesadahistoria@gmail.com
cepaaa.historia@gmail.com

martes, 6 de diciembre de 2011

LINEA EDITORIAL DEL CEPAAA

El año 2011 significó que se plantee el relanzamiento de publicaciones a traves de una nueva forma de lineamiento editorial del CEPAAA.

En este año se han publicado dos títulos:

Luis Oporto Ordoñez, Archivos militares de Bolivia. Historia y organización archivística (2011)

Carla Nina López, Archivos gráficos (Carteles) de Bolivia. Historia y tratamiento archivístico del Archivo de la Cinemateca Boliviana (2011)

Ya se encuentran en impresión, próximos a salir:

Maria del Pilar Gamarra Téllez, El desarrollo "autónomo" de la Amazonía boliviana. Procesos socio-económicos en la frontera pionera (1860-2002)

Liz Quiñones Vargas, Directrices para la descripción archivística en el Archivo Central de la COMIBOL

Ramiro Fernández Quisbert, Didáctica de la Historia y las ciencias Sociales para la educación boliviana

Estos trabajos puede solicitarlo a la dirección del CEPAAA
Calle Francisco de Miranda 1983 (Miraflores)
Apartado Postal    M-10242 (Miraflores)
Correo electrónico:
                              cepaaa.historia@gmail.com
                              lapesadahistoria@hotmail.com
La Paz, Bolivia

martes, 11 de octubre de 2011

A 50 AÑOS DEL PRIA: BASES CONSTITUTIVAS DE LA ARCHIVÍSTICA IBEROAMERICANA

Luis Oporto Ordóñez

Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Docente de Archivística de la UMSA. Presidente del CEPAAA.



El 9 de octubre de 2011 se conmemoró 50 años de la realización de la Primera Reunión Interamericana de Archivos, organizada por Theodore Schellenberg y Gunnar Mendoza, evento que ha sido la base para el actual desarrollo de la archivística iberoamericana, aspecto que constituye un legítimo orgullo para la Archivística boliviana.



Lo «iberoamericano» se comprende a partir de la cruenta conquista española de territorios americanos. Es un término acuñado para morigerar los efectos de lo que los historiadores han venido en denominar el «encuentro de dos mundos» y sin eufemismos la «invasión y etnocidio». En el plano archivístico, esa experiencia ha dado lugar a una prolífica tradición que se expresa en una praxis compleja de desigualdades y reciprocidades: “América surge como realidad dentro de la vida cultural europea en una de las grandes crisis que sufre esta cultura”, afirmó Leopoldo Zea. “El descubrimiento del Continente Americano se origina en la ineludible necesidad que siente el europeo de un mundo nuevo. Europa necesita de América, por esto la descubre”.



La generación de mecanismos institucionales de cooperación institucional es una característica del siglo XX. Un hito fundamental en ese desarrollo es la creación del Comité de Archivos (1947), organismo especializado de la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, establecido para “ayudar a la conservación, arreglo y conocimiento de los archivos históricos de América”. Este Comité designó a Theodore R. Schellenberg, para organizar la Primera Reunión Interamericana sobre Archivos (PRIA), celebrada en Washington D.C. (del 9 al 27 de octubre de 1961) al que asistieron 49 profesionales del continente y observadores de España.



Schellenberg tuvo que viajar hasta Potosí para entrevistarse con Gunnar Mendoza, con quien redactaron el amplio programa de la reunión. El célebre archivista norteamericano aprovechó su presencia en esa ciudad para dictar conferencias sobre organización de archivos. Asistieron a la PRIA Gunnar Mendoza, Guillermo Ovando Sanz y Mario Chacón Tórres, quienes presentaron sus ponencias, al igual que los directores de archivo de Latinoamérica y Estados Unidos.



El PRIA concluyó sus debates con la Declaración de Principios y sus resoluciones se convirtieron en una verdadera base programática para el desarrollo archivístico entre las décadas de 1970 y 1980. Se puede afirmar que la cooperación iberoamericana tuvo su inspiración en esas resoluciones. Se crearon varios grupos de trabajo, entre ellos el de la Guía a las Fuentes de América Latina, que publicó la Guía de fuentes para la historia de Ibero-América conservadas en España, en cuya labor tuvieron preeminencia los historiadores. Durante la reunión, Schellenberg había distribuido la versión española de su obra Técnicas Descriptivas de Archivos, la cual motivó las observaciones de la entonces archivista principiante Vicenta Cortés Alonso (1997), y le siguieron los Problemas de Ordenación y Clasificación de Gunnar Mendoza y el Manual de archivología Hispanoamericana de Aurelio Tanodi.



La agenda del PRIA, intensa y productiva, Se plasmó en reuniones y creación de centros y seminarios. La Reunión Técnica sobre el Desarrollo de los Archivos (1972) aprobó “la Carta de los Archivos Americanos, equiparable a las tablas de la ley para todos”, según Vicenta Cortés. Se estableció el Centro Interamericano de Formación de Archiveros. Se convocó al Seminario Interamericano sobre la Integración de los Servicios de Información de Archivos, Bibliotecas y Centros de documentación en América latina y El Caribe (1972); Seminario Multinacional sobre Planificación y Reorganización de Archivos Nacionales (1973); Reunión regional de Expertos para el Desarrollo de los Archivos Nacionales de América Latina (1976), Seminario Interamericano de Cooperación Regional para el Desarrollo de Archivos (1976), culminando en la organización de la Asociación Latinoamericana de Archivos (1974).



Vicenta Cortés Alonso, emblemática archivista española legítimamente iberoamericana, quien asistió a la PRIA, como representante de Colombia, resume sus alcances: “este encuentro fue la primera piedra de la que han ido saliendo varios sillares del edificio de los archivos americanos. Es más, la semilla allí sembrada, simbólicamente, estaba germinando y se convertiría en un buen semillero de nuevas iniciativas”. Efectivamente, la PRIA originó un vasto programa de cooperación técnica que desarrolló España a favor de los archivos Iberoamericanos. Vicenta Cortés Alonso fue la responsable de ejecutar el punto 7 de las Resoluciones del PRIA (Cf. Formación de Archiveros) desarrollado en base al Proyecto de Javier Malagón, donde surgieron los cursos auspiciados por el Centro Interamericano para el Desarrollo de los Archivos en Córdoba, Argentina (1972-1988) y los de la Escuela Nacional de Documentalistas en Madrid, España, con becas del Programa Especial de Capacitación de la OEA (PEC-1224), que se inició en 1975 y culminó en 1992, impulsado por José Sánchez Belda y ejecutado por Vicenta Cortés Alonso (Inspectora General de Archivos y directora del Curso), Carmen Crespo Nogueira (Directora del Centro de Conservación y Restauración) y Carmen Pescador del Hoyo (Directora del Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares). En 1975 España apoyó al funcionamiento del Centro de Restauración y Microfilmación de Documentos para el Caribe y Centroamérica, con sede en Santo Domingo.



La experiencia española adquirió su propia impronta, desvinculándose de la OEA, con un agresivo programa que dio excelentes resultados, impulsado desde la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que inició los cursos de la Escuela de Archivos para Ibero-América en 1991 e instalando el Centro Iberoamericano de Formación Archivística en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).



En otro rubro se organizó en Madrid, en 1989, el Grupo Iberoamericano de Gestión de Documentos, abordando la álgida problemática de los archivos administrativos, colectivo que publicó dos obras de importancia Archivos Administrativos Iberoamericanos, Modelo y Perspectivas de una Tradición Archivística (1996) y Hacia un Diccionario de Terminología Archivística (1997). De esa manera, España se situó entre los países más desarrollados en materia archivística, generando programas en todos los ámbitos para apoyar los archivos históricos y administrativos. Sin embargo, avanzó más allá, cruzando el límite de los archivos públicos, aproximándose a los archivos de los sindicatos, por primera vez en América Latina. En 1992, organizó la Primera Reunión Iberoamericana para la Recuperación de Archivos y Documentación de los Trabajadores y Movimientos Sociales, de la que surgió la Asociación Iberoamericana para la Recuperación y Protección de los Archivos de los Trabajadores y sus Organizaciones (AIRPATO).

domingo, 21 de agosto de 2011

RETORNOS Nº 10

Ya se encuentra en circulación el Nº 10 de la Revista Retornos que tiene como tema  LA PRENSA COMO CAMBIO SOCIAL





Artículos

La república instalada

Luis Miguel Glave



Un asunto de interés publico. La instrucción femenina en los primeros años de vida republicana

Mirla Alcibíades



El periodismo caucano durante el siglo XIX

Alonso Valencia Llanos



Periódicos independientes de 1960

Luis Oporto Ordoñez

Reseñas

Juan José Bautista, Crítica de la razón boliviana: Elementos para una crítica de la subjetividad del boliviano con conciencia colonial, moderna y latino-americana, 3ª Edición, La Paz, Editorial Grito del Sujeto, 2010.

Ramiro Fernández Quisbert

Gabriela Lázaro, La energía eléctrica en la modernidad paceña. Represas de Milluni y Zongo, los tranvías y los inicios del teléfono (1888-1958), La Paz, Consejo Municipal del Gobierno de La Paz, 2010.

Juan H. Jáuregui

Javier Cárdenas Medina, El pronunciamiento popular del 6 de Octubre de 1810, Oruro, Gobierno Autónomo Municipal de Oruro, 2010.

Carla Bailey Rueda

José Mariano Durán Canelas, Obras históricas, Estudio de Paula Peña Hasbún, Santa Cruz de la Sierra, Fundación Nova, 2008.

Juan H. Jáuregui

Jaime R. Ríos Burga, Sociología de Lima: las microculturas en el centro histórico; individuación, socialización, identidad, vida cotidiana e intimidades, Lima, Fondo editorial de la Facultad de Ciencias Sociales Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2006.

Marisol Apaza Condori









Obituario

Ronald Roa Balderrama. (La Paz, 1955 – Santa Cruz de la Sierra, 2010)

Luis Oporto Ordoñez



Alberto Crespo Rodas. (La Paz, 1917-2010)

Luis Oporto Ordoñez

jueves, 26 de mayo de 2011

Los Historiadores y el Mar de Bolivia

La demanda de Bolivia de acceso libre y soberano al Litoral del Pacífico




Luis Oporto Ordóñez



Un tema de Historia Inmediata, se mantiene en la agenda política: La demanda de Bolivia de acceso libre y soberano al Litoral del Pacífico.



La prensa boliviana reproduce las declaraciones del presidente Sebastián Piñera, quien advirtió que “por derecho” su país defenderá sus límites territoriales con Bolivia sobre la base del Tratado de 1904.



“Chile también tiene todo el derecho del mundo a defender su soberanía, sus límites en virtud de tratados que fueron válidamente suscritos hace más de 100 años y que están plenamente vigentes”, sostuvo el mandatario en una entrevista con EFE.



”Entendemos que Bolivia tenga una aspiración, pero no puede pretender revisar tratados que llevan más de 100 años de plena vigencia”, enfatizó un día después de similar Posición expresada en la rendición de cuentas públicas celebrada cada 21 de mayo.



“Ese Tratado ha garantizado 106 años de paz entre Chile y Bolivia”, sostuvo el domingo, mientras que ayer se preguntó cuál serái la situación entre naciones que pretenden revisar tratados sobre límites geográficos.



“Imagínese usted que en el mundo entero 100 años después los países quisieran desahuciar a anular tratados de límites que fueron válidamente celebrados. “¿Dónde quedaría la paz? ¿Dónde quedaría la estabilidad?, se preguntó el gobernante.



Al respecto, es importante señalar algunos datos que matizan sus puntos de vista:



• A partir de la derrota de la Confederación Peruano Boliviana, en Yungay, el 13 de enero de 1839, Chile se preparó militarmente, con suficiente antelación, para invadir el Litoral de Bolivia.

• El territorio del Litoral boliviano fue ocupado militarmente, sin previa declaratoria de guerra, el 14 de febrero de 1879. Sólo cuando se conquistó territorio boliviano, Chile emitió tal declaración.

• Chile impuso su presencia en el Litoral boliviano, por la fuerza de las armas.

• En 1895 Bolivia y Chile acordaron firmar un Tratado por el cual Chile consolidaba su posesión del Litoral de Bolivia, a cambio entregaba Arica y o la caleta Víctor a Bolivia.

• Entre 1880 y 1904, explotó recursos naturales (vg. de Bolivia) durante 24 años, de forma ilegítima.

• El 13 de agosto de 1900, mediante su Ministro Plenipotenciario, Abraham Koning, Chile entregó un ultimátum a Bolivia para que apruebe un Tratado de Paz y Amistad, definitivo.

• El Tratado de Paz y Amistad fue impuesto por la fuerza de las armas, mediante un ultimátum.

• En 1908 Bolivia otorgó permiso a la Empresa "The Antofagasta and Bolivia Railway Company Limited", para alimentar las máquinas de vapor que conectaron al Puerto de Arica con La Paz. Al dejar de utilizar el vapor, esta empresa de forma abusiva, con el apoyo del gobierno de Chile, empezó a utilizar las aguas del manantial, para irrigar poblaciones y empresas mineras chilenas, sin pagar un solo centavo a su legítimo propietario, el Estado de Bolivia.

• Ante el reclamo de Bolivia, la Cancillería, siempre apoyado en el poder militar que detenta o ostenta Chile, ha declarado el tema de interés de Chile, por tanto la negociación debe realizarse de Estado a Estado.

• En junio de 1949, la Cancillería chilena entregó una “Memoria justificativa del proyecto de desvío del río Lauca”, y en abril de 1962 lo concretó de manera unilateral, en un ejemplo de soberbia, despreciando los derechos de Bolivia, y al margen de toda forma de Derecho Internacional.

• Chile no ha cumplido, formalmente ni a cabalidad, el Tratado de 1904, es más, ha obstruido su cumplimiento. Basta un ejemplo: la concesión del Puerto de Arica a empresas privadas determinó que el Estado boliviano negocie con ellas al margen de lo establecido en el Tratado de 1904.

• Desde 1904 Bolivia nunca ha dejado de protestar por la imposición del Tratado.

• El 8 de febrero de 1975, los dictadores Hugo Bánzer Suárez (Bolivia) y Augusto Pinochet (Chile), firmaron el Pacto de Charaña, para analizar el reclamo de Bolivia de acceso libre al litoral.

• En noviembre de 1979, la OEA dictaminó que el enclaustramiento de Bolivia es un problema multilateral.

•

• Chile siempre adujo a su favor que cualquier tratado que afecte al antiguo territorio del Perú (anexado también por la fuerza de las armas a Chile), debe contar con el consentimiento del Perú.

• Perú ha señalado en los últimos meses que no objetará ningún argumento, si Bolivia logra un entendimiento con Chile para usar antiguos territorios peruanos que posibiliten la salida de Bolivia al mar.



Algunas conclusiones:



• Chile se apropió de un territorio rico en recursos naturales, mediante una guerra de conquista, cuidadosamente planificada, sin declaratoria de guerra, hasta consolidar la presencia de su ejército.

• El presidente de Chile, Don Sebastián Piñera, no duerme tranquilo desde que el 23 de marzo de 2011 el presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma determinó acudir a los tribunales internacionales, sin dejar de lado las negociaciones bilaterales.

• Ha convocado a sus ex cancilleres para diseñar una ‘defensa’ de ‘sus’ límites territoriales.

• Reclama la vigencia del Tratado de 1904 de Paz y –Amistad, cuando en los hechos nunca los cumplió a cabalidad.

• El Tratado nunca trajo amistad, solo de paz, bajo la sombra de bayonetas y misiles.

• Chile minó la extensa frontera con Bolivia. Por determinación de Naciones Unidas, tuvo (aun lo hace) que retirar las minas.

• Perú apoyar la demanda marítima de Bolivia.

• El mundo entero reconoce el derecho de Bolivia a un acceso irrestricto y soberano al océano Pacífico.

• En realidad, el acceso al mar y sus recursos, es un derecho humano reconocido internacionalmente.

• Chile niega un derecho legítimo de Bolivia, basado en su incuestionable superioridad económica y militar.

• Paradójicamente esa superioridad se basa, en gran medida, en los inestimables recursos naturales que se apropió Chile, por la fuerza militar, en la ilegítima invasión de territorio boliviano el 14 de febrero de 1879



Ante esta situación, es importante conocer el criterio de los historiadores profesionales, quienes hasta hoy no se han manifestado como colectivo, ni a favor ni en contra.



Salvo declaraciones hechas a título personal, el colectivo de historiadores no analizó el tema y por ello tampoco se pronunció.



Propongo conformar un comité que convoque a un Encuentro Nacional de Historiadores sobre la cuestión Marítima.



Dejo a su consideración esta iniciativa.



La Paz, 25 de mayo de 2011

jueves, 19 de mayo de 2011

Bicentenarios de Bolivia

EL BICENTENARIO Y EL DESARROLLO CULTURAL EN COCHABAMBA








Luis Oporto Ordóñez

Comparto con ustedes estas notas que dan cuenta de la visita de una autoridad cultural en el Gobierno Municipal Autónomo de Cochabamba. Es reconfortante que cada día que pasa se fortalecen más los intercambios interinstitucionales de bibliografía, práctica bibliotecaria que esta aun al borde de la extinción, pues nada se comparte, sino se comercializa y vende. Lamentablemente, la vil moneda se ha enseñoreado en las instituciones culturales de Bolivia, como un efecto de las nuevas tecnología de masas y una herencia indeseable de la época neoliberal de libre mercado.

La mañana del miércoles 18 tuve la grata visita de una joven profesional, Silvia Saavedra, originaria de Cochabamba. Se ha formado como Gestora Cultural en la exigente Escuela de Artes de Le Mons, Francia y desde hace 15 años trabaja en esta área del conocimiento, con una ya larga trayectoria que la llevó a desempeñar diversos cargos en prestigiosas instituciones como el Museo Nacional de Arte, Goethe Institüte y el Ministerio de Culturas, desde donde volvió a su tierra de origen para ocupar el delicado cargo de alta responsabilidad de la Jefatura de Patrimonio Cultural del Gobierno Municipal Autónomo de Cochabamba, donde trabaja de manera estrecha con el Oficial Mayor de Cultura, Max Munkel, muy conocido en aquella ciudad por su labor cultural, de la que nosotros recordamos con aprecio, el que realizó en el Palacio de Cultura de Portales.



Reemplaza en el cargo a nuestra muy apreciada y querida colega, compañera y amiga, Dra. Itala de Mamán, quien actualmente desempeña funciones como docente en la Universidad Mayor de San Simón, en Cochabamba.



El motivo de su visita fue hacer entrega de un lote de publicaciones que ha editado el Municipio de Cochabamba sobre el Bicentenario de la Revolución de Cochabamba. Tan grata visita nos permitió conversar de otros temas culturales, en los que no faltaron las bibliotecas, los archivos y los museos. Hemos visto en ella a una profesional que desea vehementemente apuntalar y fortalecer el trabajo cultural en la ciudad jardín de Bolivia, la heroica Cochabamba, que el 2000 protagonizó la Guerra del Agua, con lo que cambió notablemente el curso de la historia boliviana.



Los Bicentenarios en Bolivia



Ha llamado poderosamente la atención de los círculos intelectuales de Latinoamérica y otros países, el hecho que en Bolivia se hubiera celebrado más de un acto oficial conmemorativo de la Independencia patria. En otros países, una sola ha sido la fiesta nacional. En Bolivia, el 2010 continuó una especie de saga, que se inició en Sucre, le siguió La Paz, Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, en fin…



Pocas, pero valiosas obras han quedado como testimonio de esa celebración que ha llamado a reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de la patria. Se han unido a esa labor, intelectuales del mundo, muchos de los cuales generosamente han acudido al llamado de sus pares nacionales, para aportar al esclarecimiento de aspectos aun sin estudiar, o complementarios de los ya conocidos, que dieron como resultado la publicación de varias colecciones que parcialmente hemos recibido en nuestra Biblioteca.



Algunos títulos de Oruro, publicados por su Comité de Bicentenario, entregados a esta Biblioteca son:



• Oruro en el proceso de Independencia. Resistencia a la dominación española: alzamientos y movimientos independentistas en Oruro (Jenaro Ascarrunz), Investigación de dos documentos y nueva lectura del manifiesto de Agravios de 1739 (Javier Cárdenas Medina), La iniciativa de Oruro en 1781. Sebastián Pagador (Adolfo Mier), Pututus y Wiphalas en la rebelión india, 1780-1782 (Antonio Revollo Fernández), Oruro en la independencia. Seis años clave: 1809-1815 (María Luisa Soux), LA Revolución del 6 de octubre de 1810 (María Luis Zevallos), Ayopaya: lucha social y relación con las expediciones porteñas (Ricardo Asebey Claure), Visiones sobre la participación indígena en la Guerra de la Independencia (Roger Mamani Siñani), Contribución de la educación a los proyectos y acciones de los movimientos revolucionarios de 1809 y 1810 (Weimar G. Iño Daza)

• El pronunciamiento popular del 6 de octubre de 1810. Javier T. Cárdenas Medina



Los de La Paz, son numerosos, sin duda:



1. Colección Bicentenario:



• Diarios de la Revolución del 16 de julio de 1809.

• Situación social y económica de los revolucionarios del 16 de julio. Roberto Choque Canqui.

• La Paz en su ausencia. El mundo femenino y familiar en La Paz, durante el proceso de Independencia, 1780-1825. María Luis Soux.

• La vida cotidiana en La paz durante la Guerra de la Independencia (1800-1825). Alberto Crespo Rodas, René Arze Aguirre, Florencia Ballivián de Romero y Mary Money.

• Defensa de la revolución del 16 de julio de 1809. Néstor Taboada Terán.

• Ventura y desventura de la ciudad de La Paz después de julio de 1809. Selección y prólogo de Mariano Baptista Gumucio.

• La Paz, prócer de la Revolución Independentista y capitalidad de Bolivia. Cleto Pérez Mamani.

• 1809. La revolución de la Audiencia de Charcas en Chuquisaca y en La Paz. José Luis Roca.

• La guerra “non sancta” del Obispo La Santa. Selección y prólogo de Mariano Baptista Gumucio.

• La espada subversiva de Juan Bautista Sagárnaga. Jedú Sagárnaga Mene4ses.

• Ildefonso de las Muñecas y los mártires de la Republiqueta de Larecaja. Arturo Costa de la Torre.

• Miradas a l Junta de La Paz. Rossana Barragán, Cristina Machicado, Andrea Urcullo, Carlos Zambrana y Cecilia Ramallo.



2. Revista del Bicentenario. Seis números. Directora Rossana Barragán.




Seis ediciones publicadas.



3. Bicentenario de la Revolución del 16 de julio. 1809-2009. Editor: Jaime Iturri Salmón.




Recoge 27 miradas diversas sobre La Paz, desde enfoques tradicionales y novedosos, propios de estos tiempos de cambio, como las de carácter histórico (Pablo Mamani, Guillermo Morales, Roberto Choque Canqui), inter y pluriculturalidad (Xavier Albó, María Eugenia Choque), las calles el urbanismo y la arquitectura (Edgar Arandia, Robert Brockman, Carlos Villagómez, David Barrientos, Alvaro Cuadros), política (Javier Bejarano, Rafael Archondo, Luis Revilla, Pedro Susz), biodiversidad y poder agrario (Eduardo Forno y Juan Carlos Ledezma, Edgar Michel Durán), industria y turismo (Eduardo Peinado, Oscar Díaz, Martín Careaga), cine, arte, música y comunicación social (Mabel Franco, Pedro Susz, Erick Torrico, Donato Ayma, maría A. KIrigin), literatura (Jaime Iturri), fútbol (Ernesto Murillo), numismática (Raúl Tapia), escultismo (Erico Loza).



De Potosí tenemos, tan solo, un ejemplar, que viene a ser el único que no corresponde a una edición del comité del bicentenario, sino más bien a la iniciativa privada, y quizá por ello “rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial…”, una obra que no llegará a las manos de la mayoría de la población, sino de la élite ilustrada de nuestro país. Se trata de Potosí Bicentenario, “obra colectiva concebida, diseñada y creada por el Departamento de Ediciones Educativas de Santillana de Ediciones S.A., bajo la dirección de Carolina Loureiro, con textos de Lucía Querejazu, edición de María Eugenia Soux, lecturas especializadas de Ximena Medinaceli y María Luisa Soux”. Impreso en formato mayor, en 115 páginas bellamente ilustradas, cuyo contenido ofrece un repaso histórico de Potosí, desde la época prehispánica, el auge colonial de la Villa Imperial y el tránsito desde la República al Estado Plurinacional. La obra culmina con la fotografía oficial del presidente Evo Morales Ayma.



La colección del Bicentenario de Cochabamba



El obsequio que trajo consigo la Jefa de Patrimonio Cultural de Cochabamba, es una muestra de lo que hizo aquella noble ciudad para festejar y reivindicar su participación en la Guerra de la Independencia, incluyendo uno de los seminarios internacionales de mayor trascendencia que analizó el largo y cruento proceso de rebelión, en el que participaron activamente cuatro ejércitos enviados desde Buenos Aires, proceso que culminó con la independencia.



El Comité Interinstitucional del Bicentenario, ha reunido la obra de un total 10 autores y los ha publicado en ediciones muy atractivas, con portadas elaboradas artísticamente, que tratan de un conjunto de temas relacionados a esa fecha del calendario histórico nacional.



Destaca del conjunto la edición de siete obras de la autoría del célebre historiador y jurisconsulto, Dr. José Macedonio Urquidi, a saber:



• Exhumación de los restos del General Esteban Arze

• Hombres del tiempo heroico: Francisco del Rivero, Esteban Arze, Manuel Aniceto Padilla

• Figuras Históricas. Diputados altoperuanos en el Congreso Constituyente de Tucumán (1816)

• Insurrección de Alejo Calatayud

• Fastos del tiempo heroico: la última revolución de Cochabamba. 14 de enero de 1825

• Contribución de Cochabamba a la Guerra de la Independencia

• Participación de de Cochabamba en la Guerra de la Independencia Orígenes y rumbos de nuestra diplomacia (*)



Otros seis títulos corresponden a 8 autores:



• Cochabamba la Heroica. Mario Urquidi Urquidi

• El Tambor Vargas, héroe de la Guerrilla de Ayopaya. Ramón Rocha Monroy

• La Revolución de Cochabamba del 14 de septiembre de 1810. Itala de Mamán, Susy Portillo Espada y Rosa Elena Novillo G.

• Participación de de Cochabamba en la Guerra de la Independencia: El caudillo de los valles. Humerto Guzmán Arze (**)

• Crónicas de una memoria. Cronología de las iniciativas y actividades sucedidas en el añio del Centenario de 1910. Guido Guzmán Salvatierra

• La larga marcha de los cochabambinos. DE la Villa de Oropeza a la metropolización. Humberto Solares Serrano.

• Identidades musicales y narrativas sonoras en Cochabamba. Wálter Sánchez Canedo



(*) Corresponde al primer Tomo

(**)Corresponde al segundo Tomo



Finalmente está la Memoria del Encuentro Internacional de Historiadores: La Guerra de la Independencia, Silencio y Memoria, realizado en Cochabamba del 9 al 11 de septiembre de 2010, organizado por la Universidad Mayor de San Simón (Direcciones de Interacción Social Universitaria, Investigación Científica y Tecnológica, Relaciones Internacional es y Convenios), Instituto de Investigaciones Antropológicas (Museo Arqueológico), Colegio Nacional de Historiadores de Bolivia, Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Centro de Estudios para la América Andina y Amazónica.



El Comité científico estuvo conformado por la MSc. Itala de Mamán, MSc (c) Luis Oporto Ordóñez, Juan H. Jáuregui Ph. D (c), MSc. (c) Ramiro Fernández y Mary Money Ph. D.



Las ponencias presentadas, en cuatro mesas de trabajo, fueron:



1. Sociedad e ideología. Coordinador Juan H. Jáuregui




• La lucha indígena y la revolución del 16 de julio de 1809. Roberto Choque Canqui

• La participación del poblador limeño en la Independencia. Ruth Elena Borja Santa Cruz (Perú)

• En el bicentenario: consideraciones en trono al paradigma de Francois-Xavier Guerra sobre las “revoluciones hispánicas”. Medófilo Medina Pineda. (Colombia)

• Cómo historiar el conceopto de patria en el orbe ibérico (1750-1870). George Lomné. (Francia)

• Proyectos convergentes, discursos divergentes. Apuntes sobre la cultura política de Oruro. María Luisa Soux.

• Una bandera para desemascarar a un espía en Cochabamba (1813). Gabriel Servetto. (Argentina)

• La Guerra de Independencia en Santa Cruz de la Sierra. Paula Peña Hasbún.

• Los códices ullantinos: huellas precursoras del pensamiento. Indígenas y escenificación. Fedora Martínez. (Perú)



2. Formación de los ejércitos y estrategias de resistencia armada en los procesos independentistas. Coordinador: Roberto Fernández Terán.




• Las tropas veteranas subalternas de la real audiencia de Quito en el proceso de independencia.(1809-1812). Klever Antonio Bravo. (Ecuador)

• La rebelión de Tacna de 1811. Julio Buenaño Olivo. (Perú).

• Militarización y liderazgos: la insurrección en Salta en la guerra por la independencia. Sara E. Mata. (Argentina)

• La historia militar y una nueva interpretación de la Guerra de la Independencia peruana. Lourdes Medina Montoya. (Perú).

• Cuerpos armados y vecinos provinciales en la batalla de Aroma. Esther Aillón Soria.

• 14 de enero de 1825: la última revolución de Cochabamba. Itala de Mamán.

• La batalla de La Tablada de Tolomosa del 15 de abril de 1817 y el bando municipal de 11 de abril de 1922. Elías Vacaflor Dorakis.



3. Participación indígena y popular en la Guerra de la Independencia. Coordinador: Ramiro Fernández Quisbert.

• La naturaleza de la participación política de la población nativa en la Independencia. Heraclio Bonilla (Perú).

• España y América en 1810. Fernando Cajías de la Vega.



4. Fuentes para la Guerra de la Independencia. Coordinadora: Mary Money

• Fuentes del Archivo Histórico Municipal “José macedonio Urquidi” para la independencia de Cochabamba. María Cristina Terán.

• Fuentes de información para la guerra de la independencia existentes en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia. Joaquín Loayza Valda.



5. Comentarios y conclusiones de la Relatoría General. Luis Oporto Ordóñez




Una reflexión sobre el futuro de la cultura en Cochabamba



Al culminar su corta visita, la nueva Jefa de Patrimonio Cultural, explicó sus planes, sus sueños, sus ideales. Fortalecer las bibliotecas, archivos y museos. Al hacer referencia a los repositorios, señaló que trabaja junto al Oficial Mayor de Cultura Max Munckel en crear la División de Archivo, lo que sin duda tiene notable significado pues dotará de fortaleza institucional al rico y muy prestigioso Archivo Histórico Municipal “José Macedonio Urquidi”.



De forma recíproca, le obsequiamos un lote de nuestras recientes publicaciones, deseándole éxito en sus funciones, y enviando un cordial saludo al Oficial Mayor.



La Paz, mayo 18 de 2011-05-18